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lunes, 23 de abril de 2012

Masoquismo ilustrado (2) - El nombre del viento

Algún día alguien me preguntará qué me pareció la trilogía El nombre del viento. Ya sabeis, esa gran obra destinada a revolucionar la literatura fantástica escrita por el-próximo-GeorgeRRMartin.

Ese día diré:
"El nombre del viento es una gran obra. Es la historia de un joven entusiasta de la magia, cuyos sueños y valentía lo llevan hasta la Universidad. Por supuesto, tristemente, pierde al final contra ese friki pelirrojo. Pero aprende una importante lección sobre cómo aceptar la derrota con elegancia."
  Sé que Barney Stinson estará de acuerdo conmigo.


 Previously on my blog...  Masoquismo ilustrado (1) - Los juegos del hambre 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Los (des)enamoramientos

Comenzaré confesando que con Javier Marías siempre he sido un poco sofíamazaguista... ya sabéis, "Me encanta este escritor, algún día espero leer algo suyo". 

Me explico: me bastó leer uno de sus libros, que consideré maravilloso, para elevarle a los altares, a pesar de que el resto de las novelas que leí no estuvieron a su altura. De todas ellas, una me dejó fría, dos las dejé a medias y el resto ni las he abierto. Sin embargo, el casi absoluto desconocimiento de su trabajo no me suponía ningún problema, consideraba tener información suficiente para hacer apasionadas críticas y fervientes recomendaciones de Marías como novelista. Hasta que leí Los enamoramientos.


«La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida…»
Así comienza Los enamoramientos, la nueva novela de Javier Marías, consagrado como uno de los mejores novelistas contemporáneos. María Dolz, la narradora y protagonista, sólo supo su nombre «cuando apareció su foto en el periódico, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un muerto: lo último de lo que se debió de dar cuenta fue de que lo acuchillaban por confusión y sin causa».
Con una prosa profunda y cautivadora, esta novela reflexiona sobre el estado de enamoramiento, considerado casi universalmente como algo positivo e incluso redentor a veces, tanto que parece justificar casi todas las cosas: las acciones nobles y desinteresadas, pero también los mayores desmanes y ruindades.Los enamoramientos es también un libro sobre la impunidad y sobre la horrible fuerza de los hechos; sobre la inconveniencia de que los muertos pudieran volver, por mucho que se los haya llorado y que en apariencia nada se deseara tanto como su regreso, o al menos que siguieran vivos; también sobre la imposibilidad de saber nunca la verdad cabalmente, ni siquiera la de nuestro pensamiento, oscilante y variable siempre.

Marías se me ha hecho mayor de golpe. Pero mayor-mayor. ¿Sabéis cuando estáis en la parada del autobús y se os acerca un abuelito a contaros batallitas? ¿Y le escucháis cortésmente, y fingís interés, y cuando parece que ha acabado vuelve otra vez a contar lo mismo? ¿Y otra vez, y otra? ¿Tanto que al final os sentís incómodos? Así de mayor.

Marías se repite. De forma externa, repite en este libro muchas de las divagaciones de Mañana en la batalla piensa en mí, y, en menor medida, de Corazón tan blanco. También de forma interna, repite las divagaciones de una página a otra, camufladas entre frases interminables. Los mismos personajes de siempre, en los mismos escenarios de siempre haciendo lo que hacen siempre: divagar en torno a un monotema, hasta que se te pone la cabeza como un bombo y piensas "que sí, pesao', que sí".

Y lo mejor de todo, ¿sabéis que es? Que habrá quien diga: ¡Pero bueno, Lorena, ¿por qué te quejas ahora? ¡Si siempre ha sido así! Y tendrán razón.

Pero que te des cuenta tarde de este tipo de defectos obvios, y que te empiece a hastiar lo que antes te encantaba es lo que ocurre cuando se acaba el amor.

Cuando comienza el desenamoramiento.

jueves, 27 de octubre de 2011

Todas las familias infelices


"Todas las familias felices se parecen entre sí; pero las que son desgraciadas lo son cada una a su manera”

Ana Karenina, Leon Tolstoi

Últimamente he leído tantas sagas familiares (y variantes) que podría escribir un tratado sobre ellas. Cabeza de perro, de Morten Randstand, ha sido la más reciente, y una de las más interesantes.
 
Esta divertida y originalísima novela sobre una saga familiar escandinava constituyó el acontecimiento editorial del año 2005 en Dinamarca, donde además de obtener un notable éxito de público fue galardonada con los premios más importantes, entre ellos Autor del año, Libro del Año y el Golden Laurel, concedido por los libreros de aquel país.
Después de pasar unos años en Ámsterdam intentando abrirse camino como pintor, Asger regresa a Dinamarca para despedirse de su abuela Bjork, que está a punto de morir. De esta manera, el joven se convierte en depositario y narrador de la riquísima historia familiar de los Eriksson, un mosaico de relatos que se extienden desde los años treinta del siglo pasado hasta el presente. Así pues, la hisotira de este curioso clan de personajes de marcado carácter y espíritu desinhibido comienza en una llanura helada de Alemania oriental, en marzo de 1944, cuando Askild Eriksson, abuelo del narrador, ingeniero naval y contrabandista, logra escapar del campo de concentración de Sachsenhausen, eposidio que marcará de tal forma su vida que proyectará sobre la familia una sombra de remordimiento y culpa que, por otra parte, no hará mella en la exuberante vitalidad.
Con una voz cautivadora que aúna lo tierno y lo grotesco, Morten Ramsland  mantiene con pulso firme el trepidante ritmo de la narración, cautivando al lector con una sucesión de episodios disparatados que van conformando un soberbio fresco sobre el devenir de una familia, y de un país, en el marco de la historia reciente del norte de Europa.
En primer lugar, yo matizaría un poco la sinopsis oficial de esta novela. ¿Divertidísima? Yo no diría tanto. ¿Originalísima? Permíteme dudarlo. ¿Episodios disparados? No sé yo, me pregunto qué entiende Salamandra por disparatados. Sí que es cierto, sin embargo, ese tono entre cautivador y grotesco, ese paso de ternura a brutalidad en cuestión de líneas. Creo que ese es uno de sus grandes aciertos.

Sí que estoy también de acuerdo con esta crítica en Politiken:

Ramsland escribe como si fuera un camión de bomberos con la sirena puesta y a toda marcha

El ritmo de la novela es trepidante, y no es difícil mantenerse inmerso en la lectura. Una vez has entendido que Stinne y Signe son chicas, que Thorsten y Thor son personas diferentes pero Orejotas y Niels Junior son la misma, que los nombres largos e impronunciables suelen ser lugares y que hay continuos (y un tanto arbitrarios) saltos en el tiempo, empiezas a disfrutar de la novela. ¡A mí solo me llevó medio libro conseguirlo!

A pesar de ello, y aunque parece que la cultura escandinava nos queda muy lejos, si a Cabeza de perro le quitas todos elementos nórdicos te queda una simple historia familiar. Y no cualquiera, sino algo parecido a la maravillosa Las cenizas de Ángela. No a Cien años de soledad, o Hijos de la medianoche, como dice la contraportada, sino a de la familia de Frank McCourt.

Y solo por eso, bien merece una oportunidad.


jueves, 20 de octubre de 2011

Descubriendo a Bastien Vivès (1)


-¿Te has preguntado alguna vez por qué cosas estás dispuesta a morir o cuales no abandonarás nunca?
-
- Dime.
- Estoy pensando.
El gusto del cloro, Bastien Vivès



Hace casi un año que leí mi primer Vivès, un cómic azul llamado El gusto del cloro. Con solo 24 años, este autor francés apareció en escena con una historia sobre el paulatino enamoramiento en el que cae un joven (así como el lector) hacia una nadadora. Hay pocos diálogos y pocos personajes, que se mueven en un solo escenario: una piscina. Lo que sí que hay es mucha agua, y la mitad de la escasa acción sumergida en ella. Y está todo tan bien hecho que al lector se le taponan los oídos, y nota el sabor a cloro en su boca.
Aunque me sentí fascinada por el talento de Vivès para captar y representar a la perfección el comportamiento de las personas, el comic me dejó un poco fría. Era perfecto en la forma, ¿pero tenía realmente fondo?

No volví a interesarme por este autor hasta hace unos días, cuando supe por casualidad que este año había publicado otro cómic, Polina. Sin embargo, antes que a por este último, me lancé a por el colorido Amistad estrecha, considerado por muchos críticos como el mejor del autor.

-        “Tienes que darle tiempo y volverá.
-        ¿De verdad crees que es cuestión de tiempo?”
Amistad estrecha, Bastien Vivès 

Lo leí a ciegas, sin ningún tipo de información previa ni condicionamiento, pero aún así no me gustó. Simplemente, porque no me lo creí. Creo que es por una diferencia fundamental de opiniones entre el autor y yo. Él cree que es cuestión de tiempo. Yo no. 


Y hasta aquí mi opinión sin spoilers. 


A los que lo hayaís leído, os animo a abrir el debate: ¿Estáis con Vivès o conmigo? A continuación mis argumentos (Cargadísimos de spoilers, aviso):





Ya desde el comienzo de la lectura de Amistad estrecha no dejaban de asaltarme preguntas: ¿Vivès  ha estado alguna vez en Italia? Si ha estado, ¿por qué sus personajes no parecen italianos? Si no ha estado, ¿Para qué te metes, Manolete? Y por último ¿Sabe Vivès  de lo que está hablando?

Hagamos un repaso de lo que ocurre en el comic. Chica guapa y chico feo tienen una profunda amistad que nadie entiende. Ella va pasando de guaperas en guaperas, de chasco en chasco, mientras él se come los mocos ve películas en la soledad de su habitación. Ella le utiliza como paño de lágrimas y él la mira con anhelo. Un momento, ¿pero eso no es de pagafantas de manual? Entonces me asaltan más dudas: ¿Vivès se está creyendo realmente que ahí hay una amistad o está escribiendo una historia cargada de ironía? A estas alturas estoy expectante, aunque sospecho que no me va a gustar la respuesta a esta pregunta.


Sigamos: La chica, entre guarreo y guarreo, se echa una especie de noviete. Hasta ahí bien. El conflicto empieza cuando el amigo desaparece de escena, y la chica guapa empieza a preguntarse si le habrá pasado algo. Ya respondo yo: Se ha cansado de esperar por ti y está pagafanteando a otra. Y bueno, así es, más o menos. Resulta que el chico feo ya no le hace caso porque se ha echado novia… lo que viene a confirmar mi teoría del pagafantas: la estrecha amistad que mantenía con la chica estaba basada en su esperanza de pillarla un día con la guardia baja. 
 
“…esperaba que hablase, pero estaba asfixiado, así que nos miramos mientras me salían los pulmones por la boca. Le pregunté si quería tomar una fanta un café.” 
   

Bruno en Amistad estrecha  
 
 
Y es más o menos en este punto donde Vivès arruina la historia. Porque tenía los ingredientes adecuados para hacer algo interesante, tirando por el camino de la Amistad Estrecha como ironía, mostrando una visión cínica de los intereses que subyacen en las relaciones interpersonales. En lugar de eso opta por la ciencia ficción, pues hace que la chica protagonista se muestre enamorada de ese amigo al que ha perdido. ¡Una chica guapa enamorada de su pagafantas! ¡Anda ya! Pero bueno, ¿dónde está la brillante reflexión sobre el eterno dilema de la amistad entre chico y chica que nos anunciaban en la contraportada? Igual es que sí que existía un sentimiento de amistad por parte de ella…
Ella decide entonces comentarselo a sus amigas, y ellas, en lugar de decirle:
 
“Claro, tía, era super obvio que haría eso. No era tu amigo, sólo estaba contigo para ver si con el tiempo, podía echarte un polvo”
 
Dicen:  

“Normal que ya no te llame, porque tiene novia. Así ya no tendreis esa relacion tan rara”.  

Y yo empiezo a creer que Vivès, en el fondo, no sabe nada de mujeres.  

Poco más... ¡Ah, sí! Tras sufrir la pertinente decepción amorosa, el pagafantas vuelve a brazos de su amiga. Ahora se han tornado los papeles y le toca a ella consolarle a él. Y SE ACUESTAN.  

A estas alturas ya no tengo sospechas, sino la certeza de que Vivès ha sido un pagafantas, y Amistad Estrecha es su homenaje particular a este colectivo. Con final de cuento de hadas incluido.
 
He aquí al autor. ¿A que ahora todo tiene más sentido?



A los que no lo habeís leído aún, os recomiendo la lectura de los dos comics. No son lo mejor que he leído, pero ambos son muy disfrutables.

(Más sobre los otros comics de Vivès en próximos post)