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jueves, 19 de abril de 2012

Girls, you'll be some women soon

Si no me hubiera lanzado a Girls a ciegas, habría encontrado más de un artículo catalogándola como la nueva Sexo en Nueva York, salvo que en lugar de exitosas treinteañeras está protagonizada por chicas en torno a los veinte años. Si hubiera buscado algo de información sobre ella, habría entendido que Hannah, la protagonista, solo tiene en común con Carrie sus aspiraciones a convertirse en escritora.


De haber leído algo sobre la nueva serie de la HBO, habría pensado que me encuentro ante una nueva Gossip girl, y que de nuevo sería incapaz de interesarme por las continuas tonterías de un grupo de chicas "bien".

En lugar de ello, la he visto sin opiniones preconcebidas, y me he dado cuenta de que me encontraba ante algo distinto con esta conversación entre Hannah y su jefe:
- Hola, Alistair.
- Hola [...] Pareces ansiosa.

- Como sabes, llevo un año trabajando aquí.

-¿Tanto tiempo? Bueno, tú eres una parte inestimable de nuestra operación.

- Lo que hace poco he descubierto que quiere decir que valgo mucho y no que no valgo nada. Y quería hacerte saber que mis circunstancias han cambiado y ya no puedo permitirme trabajar gratis.

- Oh, Hanna. Me sabe muy mal perderte. Justo íbamos a ponerte al cargo de nuestro Twitter, tienes el sentido de la réplica ideal para ello.

- Oh, no, no estoy dimitiendo. Es que... sé que a Joy-Lynn la contratasteis después de ser becaria, así que pensé que quizás...

- Hannah. Joy-Lynn sabe usar Photoshop. Ahora, con la crisis,  ¿Sabes cuántas peticiones para ser becario tengo cada día?
- Supongo que muchas.
- 50, unas 50. Casi los marco directamente como correo basura. Así que si crees que ya no tienes nada más que aprender de nosotros...
- No, no es eso, en realidad. Sólo que, ya sabes, tengo que comer.
- Bueno, cuando tengas suficiente hambre te darás cuenta.
-¿Quieres decir hambre físico o hambre de trabajo?
-Voy a echar de menos tu energía. Creo que esto va a ser muy bueno para ti.
- Dijiste que cuando acabara mi libro, te lo podía mandar.
- Bueno, no te tendremos aquí para leerlo para nosotros, ¿verdad?

Sin olvidar lo irreal que es el mundo que presenta Sexo en Nueva York, me pregunto si la divina Carrie Bradshaw habría pasado por esa situación unos cinco años antes de empezar a escribir su célebre columna sobre sexo. O si Hannah algún día se podrá permitir un armario lleno de manolos. 

Me pregunto si Girls es la nueva Sexo en nueva York porque las mujeres ya no aspiran al éxito profesional y a una pareja que las vuelva locas, sino a un trabajo "de lo suyo" y a un chico "que esté ahí". Quizá, simplemente, Girls no es la nueva Sexo en Nueva York.

El Nueva York de Girls se encuentra a medio camino del de Sexo en Nueva York y el de Flight of the conchords. Sus chicas son una mezcla de las de Gossip girl y Bridget Jones. Su humor no es tan fácil de describir (por lo pronto, yo diría que es inexistente), pero me ha parecido atisbar potencial para parecerse a Extras entre tanta dosis de realidad.

Seguiré viendo Girls para ver en qué se deriva, pero, sobre todo, para ver que tal se desenvuelve Hannah en un McDonald's. Estoy convencida de que tarde o temprano terminará allí.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Qué es de Jorge Sanz?

Cada vez que oigo a alguien decir que la televisión española es mala, siempre he respondido exaltada ¡No, toda no!. Hay una miniserie de Canal +, que, cual aldea gala, supone un pequeño reducto de calidad dentro de ese océano de mediocridad que tenemos en nuestras pantallas.

Hablo de Qué fue de Jorge Sanz, una comedia casi perfecta.



¿Qué es Qué fue de Jorge Sanz? Nada más y nada menos que la ficcionalización de la decadencia de este actor, así como sus intetos por volver a hacerse un hueco en el sector cinematográfico/televisivo español. Según sus creadores, es "una serie innovadora de seis capítulos de media hora que se mueven en el filo de la realidad y la ficción, con un juego de espejos atrevido, lleno de humor y cierta tensión".

Es decir, es Extras, de Gervais, adaptado a la sociedad española, con el valor añadido de mezclar realidad y ficción, utilizando un personaje real. Es una maravilla del humor incómodo.


A pesar de la sensación  de patetismo que transmite la serie, me resultaba inevitable pensar que el hecho de que Sanz accediera a participar en ella era síntoma de que en realidad su carrera no estaba taan acabada... hasta que vi esto (minuto 9:09):


Jorge Sanz en el programa de el-que-no-tenía-gracia-de-Cruz-y-raya. 

Un capítulo más en el mockumentary que es su vida.

[Aún me seguría preguntando Qué fue de Jorge Sanz si no fuera por un tipo con boina, que tuvo la valentía de tragarse todo el programa de Esta noche Juan Muñoz diseccionándolo en esta genial entrada.]

jueves, 17 de noviembre de 2011

10 razones para odiar Glee

Debo empezar diciendo que el piloto de Glee me dejó boquiabierta, fascinada. Cuando lo vi, estaba absolutamente convencida de que me encontraba ante algo totalmente rompedor, con un humor sutil, y si no negro, al menos gris oscuro. 

Teníamos al típico profe-guay para un grupo de inadaptados de instituto, a una mini-diva que utilizaba al chico en silla de ruedas como parte de su atrezzo:


En el segundo episodio teníamos a ese mismo grupo de impopulares pretendiendo ser sexys, y logrando unicamente ser un tanto perturbadores:


Y en algún punto entre este segundo capítulo y los posteriores se decidió vender la serie al más puro merchandising, supeditando la trama dramática a los intereses comerciales. Fue entonces cuando se convirtió en todo un éxito, y cuando yo empecé a contabilizar las razones por las que considerarla un fraude:
  1. Su falta de mala baba: ¿Teneis en mente esos ejemplos de mala leche y de humor incómodo que he citado antes? Quedaos con ellos, porque no ha habido (y probablemente no habrá) ninguno más...
  2.  ...Y directamente relacionado con ello, su carácter adoctrinante/moralista: Habrá quien diga que en Estados Unidos necesitan escuchar lo importante que es respetar la orientación sexual ajena y lo dañino que es el bulling día sí, día también, pero a mí me resulta agotador. Últimamente la mitad de los capítulos están dedicados al "Quiérete tal como eres". Un poco demasiado, ¿no os parece?
  3. Su definición de lo que es un coro: Que sí, que nos ha quedado claro que Lea tiene una voz maravillosa, no necesitamos que siga siendo la solista del 80% de las canciones. ¿En este plan pretenden ganar a Vocal adrenaline?
  4. Sus tramas erráticas, inconsistentes, que supongo, responden a las directrices marcadas por los  estudios de mercado. Personajes que aparecen y desaparecen en función de la popularidad del actor, tramas que se quedan colgadas cuando van funcionando mal... ¿Por qué Quinn no hace más que dar tumbos? ¿Dónde han ido a parar los miembros feos del club?
  5. Mercedes: no es buena actriz y la mitad de la veces que canta, grita. Y además, es el ejemplo perfecto de personaje desdibujado con trama errática. Sus complejos van y vienes, así como sus aires de grandeza. ¿Por qué siendo como es, tiene esos ramalazos de diva solo tan ocasionalmente? 
  6. El profesor Shue: Irreal, de tan bueno y perfecto que es. Incluso la mala malísima de la entrenadora tiene claroscuros.
  7. Su elección de canciones. Insultante es, como poco, que en un país con la historia musical de Estados Unidos, se haya dedicado un capítulo especial a Britney Spears y otro a Madonna, o haber interpretado al menos tres de los ¿seis singles? de Katy Perry y todos y cada uno de los de Lady Gaga. ¿Qué hay de los demás? Por poner un ejemplo, sin salirnos del pop, sólo se ha seleccionado una canción de Michael Jackson frente a las tres de Adele, que sólo tiene un disco.
  8. Sus interpretaciones de las canciones: basadas en la imitación, en lugar de la versión. Son adolescentes descubriéndose a sí mismos, pero si tienen que cantar Don't stop believing, lo harán a lo ochentero.
  9. Su abuso del autotune: en una serie sobre jóvenes cantantes es lo único que se oye, especialmente en las voces masculinas.
  10. Y por último, pero no por ello menos importante, el saber que cuando quieren, pueden ponerte los pelos de punta...

 ...Y se te olvida que tienes que odiarles.

martes, 1 de noviembre de 2011

Las fábulas de Once upon a time

Hoy, finalmente, he visto los dos primeros episodios de Once upon a time. Tenía muy pocas ganas de ver en esta serie, por dos razones: ser producida por la ABC y contar con la presencia de Jennifer Morrison.
Y su papel es the hope, ni más ni menos
Con el primer obstáculo pude lidiar, pues la ABC ha producido un par de series que me han enganchado, en mayor o menor medida, a pesar de su moralina: 10 thingsI hate about you y Makeit or break it. Eso tiene mérito. A Jennifer Morrison no me quedó otra que soportarla, y tan mal no debió hacerlo, pues no me pasé los 80 minutos pensando que otra actriz (cualquiera) podría haberlo hecho mejor... solo los primeros 20. Su personaje es, con mucho, el peor del elenco, así que en el fondo tendré que agradecer que no hayan escogido a una actriz que me cayese bien para que al final hubiera terminado odiándola.

Si al final he terminado dándole una oportunidad a Once upon a time, es, en primer lugar, por las buenas críticas que he leído por todas partes y, en segundo lugar, por los rumores de que se trataba la adapatación televisiva del cómic Fables.

Leyendas en el exilio es el título del primer tomo de Fábulas
A día de hoy parece que nadie tiene muy claro si se trata de una adaptación oficial o no. Supongo que lo que ha pasado es lo que se nos dice en Telelocura: ¿Por qué pagar por una adaptación completa pudiendo, simplemente, copiar los elementos que prefieran? A mi no me parece mala idea. Yo tampoco habría adaptado con total fidelidad los comics, ¡ni que fueran perfectos! Ahora bien, teniendo en cuenta esto cabe preguntarse:

¿Hasta dónde llega la copia?
Para empezar, en su argumento...
La premisa de Fábulas se basa en que algunos de los personajes de cuentos infantiles y del folklore popular viven en nuestro mundo, intentando pasar desapercibidos entre los humanos normales después de haber sido expulsados de sus propio mundo mágico por el ejército invasor de alguien que solo conocemos como El Adversario. Estas "Fábulas" refugiadas han establecido su propia comunidad secreta entre nosotros, cuya sede es un edificio en pleno Manhattan.
La mayoría de las fábulas perdieron todas o gran parte de sus posesiones en su huida de su mundo natal y sueñan con el día de poder regresar y expulsar a El Adversario. Mientras tanto han organizado una sociedad secreta con un auto-gobierno (con su propio alcalde, impuestos y policía) cuya regla de oro es que ninguna Fábula puede permitir que los "mundanos" descubran su naturaleza mágica.
 frente a:
Once Upon a Time nos traslada a Storybrooke, en Maine, un pequeño pueblo donde viven atrapados y sin recordar quienes son los personajes de los cuentos de hadas. En ese maldito lugar podemos encontrarnos con Blancanieves, el Príncipe Encantador, Geppeto, Pepito Grillo, Caperucita Roja y su abuelita, la Bruja Malvada y muchas más fábulas que irán apareciendo a medida que vayan sucediéndose los capítulos.
...Continuando por sus personajes:

Aunque no comprendo la preferencia de los americanos por la sosísima princesa Disney cuya única actividad en su propia historia fue limpiar la casa de 7 enanitos, ahi la tenemos.
El Príncipe encantador de Las Fábulas es bastante más interesante, sobre todo por el hecho de que era el mismo principe para Bancanieves, Cenicienta y La bella durmiente.
Esperemos que al sheriff de la serie le dure más la nariz que a su homólogo en papel, al cual se la dejaron de dibujar en el tercer tomo.
¿Y dónde acaba la copia?

En primer lugar, los personajes de cuento de Once upon a time no saben quiénes son realmente... pero me temo que si lo supieran, serían unos aburridos de cuidado. En el comic de Fables sí que son conscientes de su identidad, y se aprecia la huella que ha dejado en ellos el vivir en una gran ciudad sin finales felices, lo que los aporta una cierta tridimensionalidad. Sin embargo, como esa sosería es solo una suposición mía, no me echaré de momento las manos a la cabeza.

Por otra parte, tenemos la localización, el que creo que es, de momento, el gra acierto de la serie. Las fábulas de Willingham se alojan en un gran edificio en el centro de Nueva York, donde viven entremezcladas con los habitantes humanos... sin levantar sospechas. ¡En Nueva York!
La localización en un pequeño pueblo de Maine de la serie es muchísimo más verosímil, y dota de cierto encanto los ambientes utilizados. Quizá porque a mí me recuerde un poco a Stars Hollow.

A pesar de todo lo dicho, tengo fe en esta serie, porque está a tiempo de aprovechar bien la premisa de la que parte. La serie de Willingham no lo hizo, y se echó a perder al poco de perder el factor novedad.